Club Alpino Español. Sierra de Guadarrama.

Te encuentras en la página del CLUB ALPINO ESPAÑOL, un club de esquí y montaña fundado en 1906, cuyo Presidente de Honor es Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de España y que, desde entonces se ha dedicado a la promoción de los deportes de montaña en todas sus facetas. En esta página vas a poder encontrar información del Club, sus instalaciones y, como no, nuestro calendario de actividades para este año.

El Club Alpino Español, fundado en 1906, nació como resultado de una iniciativa propuesta por el gran aficionado a la Montaña, D. Manuel González de Amezúa, que conocía, como cazador, la Sierra de Guadarrama y vio en sus laderas la posibilidad de practicar el esquí, que en los años 1903-1904 estaba empezando en los Alpes.

La Sierra de Guadarrama es uno de los sistemas orográficos más antiguos de la Península Ibérica. Dentro de su dilatada historia geológica destaca el plegamiento Hercínico, que hace 250 millones de años dio origen a una sierra con la misma dirección NE-SW que la actual, pero con alturas superiores. Durante la era Terciaria, entre 35 y 17 millones de años, el plegamiento Alpino levantó de nuevo el Sistema Central que había sido totalmente erosionado. Este último plegamiento, además, fraccionó en bloques a la Sierra de Guadarrama. Como ejemplos de bloques elevados tenemos Peñalara y la Cuerda Larga, separados por la fosa del río Lozoya. Los últimos retoques al modelado del paisaje de la Sierra de Guadarrama están debidos a la Glaciación Würmiense que finalizó hace unos 15.000 años, durante la cual las zonas más elevadas albergaron glaciares. Como vestigios de estos glaciares se conserva, entre otras, la Laguna de Peñalara y su circo contorneándola. Debido a su antigüedad la Sierra de Guadarrama está formada casi exclusivamente por materiales silíceos: El gneis se extiende casi por toda la Sierra de Guadarrama. Lo encontramos formando las cumbres más elevadas: Peñalara (2.430 m.), Cabezas de Hierro (2.383 m.), Maliciosa (2.225 m.). También encontramos rocas calizas entre el gneis, debido a los avances marinos que durante el Cuaternario llegaron a las faldas de la Sierra de Guadarrama.

Términos que describen nuestra actividad:

Indice de contenidos:

 

  Home
  Historia
  Actividades
  Navacerrada
  Cotos
  Nuestra Sierra
  Grupo de Montaña
  Grupo de Esquí
  Contáctanos
  Oficina
  Links
 

Sierra de Guadarrama

Página Anterior

VEGETACIÓN DE LA SIERRA DE GUADARRAMA

La Sierra de Guadarrama está principalmente cubierta de pino de Valsain o pino silvestre (Pinus sylvestris), pero cuando nos adentramos en sus laderas vamos descubriendo que no es la única especie presente en esta Sierra.
El Pino de Valsaín se extiende tanto por la Sierra de Guadarrama porque el hombre favorece su crecimiento para la explotación de su madera.
Hemos de tener en cuenta que la distribución de la vegetación sobre la superficie terrestre es el resultado de la interacción de muchos factores: suelo, temperatura, agua y la acción del hombre.
En zonas de montaña la altura es el factor dominante, aunque no el único. La vegetación se dispone en pisos en función de la temperatura, humedad, espesor del suelo, la orientación y la pendiente de las laderas. Todos estos factores son los causantes de un mosaico de vegetación.
Los pisos de vegetación que encontramos en la Sierra de Guadarrama son el encinar, rebollar, pinar, matorral y pastizal distribuidos en este orden a medida que ganamos altura.

ENCINA

 

Fotografía de un ejemplar de Encina (Quercus Rotundifolia).

Fotografía realizada por Ana Barroso.

      En el piedemonte de la Sierra de Guadarrama aparece la encina (Quercus rotundifolia) que es un árbol resistente a las sequías y elevadas temperaturas veraniegas de la meseta y las bajas temperaturas invernales. Este árbol tan característico del paisaje mediterráneo suele ir acompañado por la jara pringosa (Cistus ladanifer) y plantas olorosas como el cantueso (Lavandula stoechas), el romero (Rosmarinus oficinalis) y varias especies de tomillo (Thymus sp). Podemos disfrutar de esta formación vegetal tanto en la Pedriza del Manzanares como en la Sierra de la Cabrera.

JARA

Fotografía de rama de jara pringosa en la Pedriza del Manzanares.

Ana Barroso.

     A medida que vamos ganando altura las encinas dejan paso al rebollo (Quercus pyrenaica), especie más exigente en agua y suelo y que tolera peor las altas temperaturas. En la Sierra de Guadarrama el rebollar se sitúa en una estrecha banda entre 1000 y 1600 metros. Enseguida se alcanza su límite superior donde comienza el pinar. El rebollar podemos verlo en algunas zonas de Pedriza, son fácilmente identificables porque el verde es sus hojas es más claro que el de los pinos y en otoño se tornan rojizas hasta secarse. Subiendo en el tren de cercanías desde Cercedilla hasta el Puerto de Navacerrada también atravesamos otro rebollar.

PINO SILVESTRE

 

Fotografía de un pino silvestre en las inmediaciones de la pradera de Siete Picos.

Ana Barroso.

     A cotas más elevadas se extiende el pinar hasta casi los 2000 metros donde los intensos vientos y la escasez de suelo dificultan su crecimiento a mayor altura. Sólo en las cabeceras de los arroyos donde están abrigados de los vientos y el suelo tiene mayor profundidad y humedad progresar el pinar hasta mayor altura. Este viento es el causante de las bellas formas que muestran los pinos del Guadarrama, con todas sus ramas indicando la dirección predominante del viento.

      En las proximidades de las cumbres encontramos sólo matorrales. Los piornales (Cytisus purgans) llegan a ser tan extensos que cuentan con un collado con su nombre (El Collado del Piornal, entre La Bola y Maliciosa). En muchas ocasiones encontraremos al enebro (Juniperus comunis sub sps nana y hemisfaerica) acompañando al piorno, esta formación recubre entre otras las laderas de La Bola o Guarrama Superior. A esta altura (2000 metros) podremos saber si nos encontramos en zonas más húmedas por la aparición de brezales (Erica arborea), como en la cabecera del río Manzanares.

      Las cumbres muestran un aspecto desolador con afloramientos rocosos y muy poca vegetación. Es el dominio de las praderas de montaña. Un estupendo ejemplo son las inmediaciones de la Laguna de Peñalara y Cuerda Larga.

      Para contemplar todas estas formaciones vegetales es suficiente con contemplar el paisaje que nos rodea a medida que ascendemos hacia cualquier punto de la Sierra de Guadarrama como el Puerto de Navacerrada o de la Morcuera, por mencionar algunos.

Ana Barroso Bosqued Licenciada en Geograa

(Texto sacado de la revista editada por motivo de la celebración de la 25 Reunión y Marcha Nacional de Montañeros Veteranos)

Página Anterior

Sitio web optimizado para una resolución de 800x600 o superior e IE 5.0+
© Club Alpe